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Organizando los odios….

07 de August invitado — Claudio @ 5:05 pm

Siempre he sido un tipo con unos procesos mentales curiosos y me gusta hacer pijadas psicológicas. No sé muy bien cuando empezó todo esto, creo fue cuando en un libro de alemán (el Themen Neu, creo que el 2) leí algo así como que si apuntas tus problemas en una hoja de papel y guardas esa hoja de papel, los problemas abandonan tu cabeza y se quedan en la hoja de papel. Por qué eso viene en un libro de aprender alemán no lo sé… pero seguro que muchos de vosotros ya habéis flipado con los inquietantes “readings” de los libros de inglés (flipé con uno de remedios para el catarro, será en otro post).
Mucha gente que me conoce sabe algo de lo que voy a contar aquí, sobre listas negras; sin embargo desconocen lo que he dicho arriba de que los problemas abandonan mi cabeza y por tanto me toman por loco. No comprenden que lo de las listas negras es precisamente para eso, para no pensar en mala gente.

Mi primera teoría más o menos aceptable de las listas negras creo que se la conté a Sheila cuando iba a 1º de BI (sí, hice el BI). Una lista negra es una lista de gente… mala, por decirlo de alguna manera. Lo interesante son las implicaciones, estar en la lista negra, por lo menos en la mía no significa que dedicarás tu vida a intentar joder a todos los de la lista. Se explica con un verso de una canción: “No lamenta que dé malos pasos, aunque nunca desea su mal.” Simplemente es eso. Por cierto, la canción es “El hombre del piano” (Ana Belén), que es adaptación del “Piano man” de Billy Joel.

Con esta teoría estuve bastante tiempo, años. Si me aburría en clase, una de las cosas que podía hacer era escribir una lista negra… nombre, apellidos y motivo por el que estaban en la lista. Como todas esas hojas de clase (mi botella perfecta a base de splines, cómo medir el radio de la tierra y otras constantes celestes, el problema del caballo que tiene un prado redondo, listas de palabras en inglés que empiezan por f), se acababa perdiendo y no aparecía nunca. Por eso durante mucho tiempo pensé en tener una versión electrónica de esa lista, pero como soy vago, nunca lo he hecho.

Sin embargo el otro día, cuando fuimos a bajar el Sella, iba en el coche muy cabreado por motivos que no vienen al caso (tan cabreado que no miraba para las señales y casi acabamos en Cantabria) y me entró la inspiración. Empecé a hablar solo, como siempre, y expuse sobre la marcha una teoría que dice que hay que odiar a alguien. Odiando a alguien tu vida es mucho más divertida y te sirve para descargar. Es decir, los prejuicios son buenos, y todos los tenemos. Evidentemente, los prejuicios son sobre grupos genéricos y una vez conocido a un individuo de ese grupo pueden desaparecer tus prejuicios sobre el individuo en cuestión… y puede que también sobre el grupo; como dijo el gran Sínjer “los telecos, uno a uno, son muy majos, en cambio como grupo son muy raros”.

Esto de los prejuicios derivó en hablar sobre como los moros están invadiendo Europa y cosas por el estilo. Todo eso me llevó a pensar en el odio, y lógicamente el odio me llevó a pensar en mis listas negras. Entonces en un momento de inspiración se me ocurrió una nueva forma de organizar las listas negras que refleja mucho mejor los odios del momento, y que será el modelo que utilice si algún día decido informatizar este asunto.
Pensé que, por suerte o por desgracia, el tiempo todo lo cura, lo cual hace que si te pones a escribir una lista negra hoy y otra dentro de dos meses las listas sean distintas. Por otra parte, no deberías olvidar nunca que fulanito te ha hecho una putada. Ejemplo: un niño que te gastó una broma pesada cuando tenías 7 años probablemente ahora que se es mayor ya no lo meterías en la lista negra… pero no debes olvidar que sin embargo era un cabrón de pequeño y con toda seguridad lo seguirá siendo de mayor.
Para organizar esto lo mejor son dos listas: una lista negra, y una lista gris.
En la lista negra están los mismos que antes, los que se te ocurran en ese momento. Entonces comparas con listas anteriores, y todos los que estuvieron pero ahora no están pasan a la lista gris. De la lista gris NUNCA se sale, conviene tenerlos en cuenta (a los que están en ella) porque en cualquier momento

¿Qué os parece? ¿Es todo una estupidez? ¿Hacéis cosas por el estilo? ¿Se os ocurre una manera mejor de organizar esto?

Nota: si Mac me deja alojar mi lista negra en su web lo haré, pero sabed que estará incompleta porque no me apetece que un profesor de la escuela vea su nombre en un lista negra al buscar en Google… las consecuencias podrían ser nefastas (salvo que me haga famoso y estar en mi lista negra se convierta en algo cool)

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